martes, mayo 17 2022

Nosotros los Cultivadores de Cáñamo queremos hacer visible desde nuestra perspectiva la
terrible situación en que se nos ha abocado a vivir.


El Cáñamo Industrial es el cultivo del Cannabis Sativa L. parte de este género es efectivamente la comúnmente denominada Marihuana. La diferencia fundamental entre el cáñamo y la marihuana no es tanto genética como de composición química y de activos. La Unión Europea acepta que cualquier planta de Cannabis Sativa L. con un contenido inferior al 0,3% de THC (que es el principal psicoactivo del Cannabis) se debe considerar Cáñamo Industrial.


No obstante debido al creciente interés a nivel mundial por las recientes aplicaciones del cáñamo su cultivo ha aumentado a escala nacional. Por desgracia, el número de agricultores que acaba en la cárcel ha crecido en paralelo. Y es que, debemos recordar que los cultivadores trabajamos con seres vivos, plantas, que tienen un perfil genético definido que puede expresarse en fenotipos muy diversos, creando en muchos de los casos, cantidades de THC por encima de la regulación.


Nuestros agricultores acaban en la cárcel acusados de narcotráfico y pertenencia a organización criminal en algunos casos, los más desafortunados, queremos recordar que el narcotráfico como tal tiene dos componentes undamentales, la de tener acceso a un narcótico, narco y traficar con él de manera ilícita, traficante. Nuestros cultivadores que pudieran tener plantas que excedan estos niveles no pueden ni deben ser considerados narcotraficantes, y que su encarcelamiento sin el intento de venta de las mismas supone un ataque a los derechos humanos. También aceptamos que somos responsables de controlar las propiedades organolépticas del producto antes de suministrar el mismo al mercado, proporcionando un producto sano y cabal.


Recientemente y como hemos mencionado con anterioridad se ha reactivado en toda europa el cultivo de Cáñamo con la intención de su uso industrial pero también por sus aplicaciones alimentarias y medicinales. El cáñamo no es THC, es cada uno de los más de 150 cannabinoides restantes, es biocombustible, es plástico, fibra y un sinfín de aplicaciones aún por descubrir. Cerrar las puertas a este avance intentando criminalizar al cultivador es no solo una irresponsabilidad social de nuestro país sino cerrar los ojos a un mundo rural que de otro modo languidece. Nuestro Ministerio de Agricultura ignora esta realidad no reconociendo el cultivo de cáñamo destinado a flor como actividad, negando la posibilidad de manipular la planta a sus productores para separar sus partes, algo ridículo y que no tiene soporte jurídico ninguno.¿Imaginamos ir al mercado y comprar mazorcas de maíz con su planta adherida porque nadie tuviera autorización para separarla del tallo? Así de absurda es la legislación en que nos movemos los agricultores a día de hoy. Solicitamos que se recoja como actividad agraria el cultivo con destino a producción de sumidades. Solo de este modo se garantiza al cliente una trazabilidad y una calidad consistente y real. El Cáñamo es un cultivo que goza de una larga tradición europea y concretamente en los países mediterráneos donde el clima favorece su crecimiento. El Cáñamo goza de particularidades que convierten a la planta en una gran candidata para poder repoblar zonas que en las últimas décadas han quedado deshabitadas en nuestro país, es un cultivo de alto valor que debería ser un objetivo estratégico de nuestro país y como tal estamos dispuestos a defenderlo. España a día de hoy vulnera e ignora estas legislaciones y jurisprudencias europeas basándose en una legislación del año 1961 sobre substancias reguladas amparándose en un listado de Naciones Unidas que ha cambiado recientemente. Solicitamos la revocación
de esta ley Franquista que nos ancla en el pasado y no concuerda con la realidad social en que nos encontramos a día de hoy. Estamos dispuestos a dialogar para generar un marco legal positivo para todos pero no consentimos que se nos trate como a criminales por intentar hacer de nuestro país un lugar mejor, generando riqueza y pagando nuestros impuestos, muchas veces en regiones con avanzada despoblación.
Los Cultivadores de Cañamo

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